miércoles, 23 de julio de 2014




Desprenderse
y caer
vencida 
por el leve peso.

Presa
del instante
pendular
dueña del viento.

Magnífica
y serena
ofrenda
a los silencios de la tierra.

MARIANA FINOCHIETTO.




Maldita 
sea entre todas las mujeres,
maldito mi destino
y los demonios 
que vendrán a buscarme.

A escondidas del ángel
desnuda de razones
perdida en mi rincón del paraíso
susurro tu nombre
devoro tu nombre.

¿En qué infierno arderá
mi corazón
culpable
del pecado tan poco original
de desear al hombre de mi prójima?

MARIANA FINOCHIETTO.





La calmada tensión
de tu mano en el lápiz
traza 
mundos.

Absorta
no ves la luz
nacer desde tu hoja,
el monte trepando por la mesa,
los pájaros
en vuelo
por la casa.

Me mirás
y el tiempo se detiene.
Huyen
los pájaros,
los montes,
el mundo se hace plano.

Con un breve gesto
de diosa de domingo
fundás
un día de paz
sobre mi tierra.

MARIANA FINOCHIETTO.

Imagen de Christian Schloe.



domingo, 20 de julio de 2014



La mujer que me mira en los espejos
poco sabe de mí. Todo lo ignora.
Es una niña triste que demora
el sonido del viento en ecos viejos.

Sombras de un ser que fui, vagos reflejos
vencidos por el peso del ahora:
fantasma de una sed devastadora
que habita en mi interior, lejos, tan lejos…

¿Qué será de mi amor si regresara?
¿Qué será de mi vida si quebrara
con sus manos de adiós lo que he vivido?

Porque poco importa lo que nombre,
porque vive sin dios, sin fe, sin hombre.
Ella es toda mujer para el olvido.

MARIANA FINOCHIETTO,





A veces, 
sobre todo en las mañanas
ella canta.
Y su voz
es un murmullo 
que rebota
contra las paredes de la casa,
se pierde entre la ropa de los hijos,
en la cama tendida,
enorme, inmaculada.

Canta
bajito, quedamente
para
no despertar a los fantasmas.

A veces
sobre todo en las mañanas
desde la ventana
mira el cielo.
Y no sabe
si esta herida en el pecho
es angustia
o son alas.

MARIANA FINOCHIETTO.



miércoles, 16 de julio de 2014


 


La breve luz
que asedia los cristales
es un grito feroz
de la vida 
despierta.
Irrumpe en la casa
en el sueño
ciego de la pesadilla,
en el helado hueco
del rincón más torvo.
Soy la sobreviviente
de otra noche.
Ya es todo mañana,
soy toda existencia.

MARIANA FINOCHIETTO.


lunes, 14 de julio de 2014


El mundo
afuera de mis ojos
se ha vuelto niebla,
una nube difusa
de tres o cuatro realidades,
sutiles y certeras
como redes en la sombra.
Me recojo en la luz
que habita dentro,
y comprendo
el sonido a torrente
de mi sangre en las venas,
el latido minucioso y esforzado
del corazón que me alimenta,
el instante fugaz
en que el aire
se hace necesario.

Sitiada
por la breve ceguera
soy sentido vivo,
transparente.

MARIANA FINOCHIETTO.