Hay una palabra que ignoro y me nombra, amordazada por siglos de conciencia: la expresión plural de mi singularidad. Hay una palabra violenta en mi sangre, rugiendo en silencios, y no la sé nombrar. Mariana Finochietto.
martes, 8 de julio de 2014
Como llueven otras lluvias,
con la misma terca quietud
de los domingos,
llueve
y el día se aletarga,
como si las horas se cansaran
de mirar llover
y se durmieran.
Enredada en ovillo
al calor del fuego,
escucho a mi hija cantar
alumbrando el aire.
El gris
es apenas
una fotografía en la ventana.
MARIANA FINOCHIETTO.
lunes, 23 de junio de 2014
viernes, 21 de marzo de 2014
DE MI AMOR.
como una fruta única y oscura,
y es un feliz enigma mi ventura:
laberinto que brota de tu mano.
Porque es mío tu amor es inhumano,
dura rosa de sed, febril y pura;
es un acto de fe que en su premura
el límite de dios torna profano...
Hombre que quise y quiero, ángel triste,
sabio rumor de vida que persiste
crucificando olvidos y memoria...
Hombre de mi verdad, raíz de vientos:
es tuya esta mujer de sueños cruentos
que desnuda la noche por tu euforia.
MARIANA FINOCHIETTO.
EN EL PARQUE.

Alto y leve, más pájaro que nube,
apenas sostenido por tu mano,
desde la tierra al cielo vuela, ufano
en un largo danzar que ondea y sube.
Es casi libertad, es casi vuelo,
es sueño firmemente atado al mundo;
absorto en su delirio vagabundo
el frágil simulacro asciende al cielo.
Nada sabe tu vida de pasiones,
nada sabe de angustias ni prisiones
al guiar el cordel de tu cometa.
Desde la tierra al cielo, tu sonrisa
es el ave más libre de la brisa:
jubilosa revancha de poeta.
MARIANA FINOCHIETTO
miércoles, 19 de marzo de 2014
PAISAJE.
En el parco silencio de la tarde
toda sombra es rumor, susurro, canto;
y la ciudad, postal de desencanto
es ahora otro sol, que lejos, arde.
Es tan vasto el silencio, tan profundo
que mi aliento profana este paisaje.
Vagabunda de mí, busco un lenguaje
más allá de las voces de este mundo.
Ser un breve latir que quema y nombra
como un grito nacido a sol y sombra:
retener en un verso la certeza.
Ser una voz y todas, la voz de otro,
ser el dolor y ser también el potro,
la semilla fatal de la belleza.
MARIANA FINOCHIETTO.
En el parco silencio de la tarde
toda sombra es rumor, susurro, canto;
y la ciudad, postal de desencanto
es ahora otro sol, que lejos, arde.
Es tan vasto el silencio, tan profundo
que mi aliento profana este paisaje.
Vagabunda de mí, busco un lenguaje
más allá de las voces de este mundo.
Ser un breve latir que quema y nombra
como un grito nacido a sol y sombra:
retener en un verso la certeza.
Ser una voz y todas, la voz de otro,
ser el dolor y ser también el potro,
la semilla fatal de la belleza.
MARIANA FINOCHIETTO.
martes, 12 de julio de 2011
MUJER DE LLUVIA
Llegas desde la noche, bendecida
por un claro fulgor, casi un adviento.
Bajo la luz incierta tu andar lento
traza restos de luna contenida.
Llegas como la lluvia, trascendida,
con un rumor de pájaro en el viento,
un alado latir, dulce y sediento,
que susurra en tu sangre estremecida.
Virgen vienes de un tiempo de derrotas,
desde un lugar de nunca y hojas rotas
que se mueren al sol de la alborada.
Rosa de dura luz en tu desierto,
este pequeño amor, sencillo y cierto,
te abandona al latir, purificada...
MARIANA FINOCHIETTO.
Imagen " Espaldas floridas",
de Ernesto Bertani.
por un claro fulgor, casi un adviento.
Bajo la luz incierta tu andar lento
traza restos de luna contenida.
Llegas como la lluvia, trascendida,
con un rumor de pájaro en el viento,
un alado latir, dulce y sediento,
que susurra en tu sangre estremecida.
Virgen vienes de un tiempo de derrotas,
desde un lugar de nunca y hojas rotas
que se mueren al sol de la alborada.
Rosa de dura luz en tu desierto,
este pequeño amor, sencillo y cierto,
te abandona al latir, purificada...
MARIANA FINOCHIETTO.
Imagen " Espaldas floridas",
de Ernesto Bertani.
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